Como ustedes habrán sabido, la junta de accionistas de la semana pasada determinó finiquitar el contrato de arriendo de la cancha de golf, camarines, spa, etc. a la Corporación que actualmente la administra. La razón de esto sería el no pago de 2 meses de arriendo. En vista de lo anterior se ha esparcido intencionadamente el comentario de que esta administración se acaba luego y la administración de la cancha volvería a sus antiguas manos.
Lo primero que hay que tener claro es que esto es materia de un juicio, no es automático ni menos inminente. Por lo demás, sería una verdadera brutalidad el pagar el supuesto arriendo que la sociedad anónima reclama, esto porque hay un enredo gigantesco sobre los movimientos de plata realizados entre la Sociedad Anónima, la Corporación y distintas razones sociales de pelaje e intenciones dudosas. ¡¡Primero aclaremos las cuentas y luego hablemos de plata!! Además que yo entiendo que no se debe ni un solo peso de arriendo. Pero eso es materia de abogados, tribunales, etc. que ellos decidan.
Lo segundo es que ingresar plata a la Sociedad Anónima en este momento, es meterla en un hoyo negro en el que todo es ocultado. Recordemos que sus balances han tenido repetidos problemas porque no reflejan ni lejanamente la realidad, llegando incluso a ser reprendidos por la Superintendencia de Sociedades Anónimas y estar querellados penalmente por diversos problemas relacionados con el manejo de esta Sociedad. Es más, le ocultaron información a la empresa auditora en la confección del último balance, porque no habían informado el traspaso de activos a empresas relacionadas, operación que provocó pérdidas por $ 798.000.000. Adivinen ustedes quién había ganado esos cientos de millones de pesos.
Lo tercero es que la administración de la cancha incluye la casa club, oficinas, canchas de tenis y estacionamientos. Cualquier persona medianamente honesta se podrá dar cuenta que hay algún detallito que falta… ¿cierto?
En concreto, esto va probablemente para largo y habrá que armarse de paciencia y buena onda por mientras. Pero no les quepa la menor duda que nos irá bien.
Orlando Ibáñez